Poemas 

Poneos de pie ¡Amigos míos, poneos de pie! Desamparados están los príncipes, Yo soy Nezahualcóyotl, Soy el cantor, Soy papagayo de gran cabeza. Toma ya tus flores y tu abanico ¡Con ellos ponte a bailar! Tú eres mi hijo, Tú ere Yoyontzin. Toma ya tu cacao, La flor del cacao, ¡que sea ya bebida! ¡Hágase el baile, No es aquí nuestra casa, No viviremos aquí Tú de igual modo tendrás que marcharte.

Canto de la huida

En vano he nacido, En vano he venido a salir De la casa del dios a la tierra, ¡yo soy menesteroso! Ojalá en verdad no hubiera salido, Que de verdad no hubiera venido a la tierra. No lo digo, pero… ¿qué es lo que haré?, ¡oh príncipes que aquí habéis venido!, ¿vivo frente al rostro de la gente? ¿qué podrá ser?, ¡reflexiona! ¿Habré de erguirme sobre la tierra? ¿Cuál es mi destino?, yo soy menesteroso, mi corazón padece, tú eres apenas mi amigo en la tierra, aquí
Solamente Él

Canto de primavera En la casa de las pinturas Comienza a cantar, Ensaya el canto, Derrama flores, Alegra el canto. Resuena el canto, Los cascabeles se hacen oír, A ellos responden Nuestras sonajas floridas. Derrama flores, Alegra el canto.


Estoy Triste Estoy triste, me aflijo, Yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos Recuerdas a los príncipes, A los que se fueron, A Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven, Allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores! ¡Si pudiera yo hacer míos los hermosos cantes de Tezozomoctzin! Jamás perecerá tu nombre, ¡oh mi señor, tú, Tezozomoctzin! Así, echando de menos tus cantos, Me he venido a afligir, Sólo he venido a quedar triste, Yo a mí mismo me desgarro.

Yo lo Pregunto Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? Nada es para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, Aunque sea de oro se rompe, Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí.

Percibo lo Secreto… Percibo lo secreto, lo oculto: ¡Oh vosotros señores! Así somos, somos mortales, De cuatro en cuatro nosotros los hombres, Todos habremos de irnos, Todos habremos de morir en la tierra… Nadie en jade, Nadie en oro se convertirá: En la tierra quedará guardado Todos nos iremos Allá, de igual modo. Nadie quedará, Conjuntamente habrá que perecer, Nosotros iremos así a su casa.

Estoy Embriagado Estoy embriagado, lloro, me aflijo, Pienso, digo, En mi interior lo encuentro: Si yo nunca muriera, Si nunca desapareciera. Allá donde no hay muerte, Allá donde ella es conquista, Que allá vaya yo… Si yo nunca muriera, Si yo nunca desapareciera.

¿A dónde iremos? ¿ A dónde iremos donde la muerte no existe? Mas, ¿por esto viviré llorando? Que tu corazón se enderece: Aquí nadie vivirá por siempre. Aun los príncipes a morir vinieron, Los bultos funerarios se queman. Que tu corazón se enderece: Aquí nadie vivirá para siempre.

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